miércoles, 1 de junio de 2016

Una traducción arbitraria...

Carta nocturna al lector

Billy Collins

Me levanto de la cama sin orden y salgo,
ave que deja su nido,
caracol tomando vacaciones de su concha,

pero solo para estar de pie en el patio,
insomne común y corriente
entre instalaciones de jardín y bosque en crecimiento.

Si fuese más joven, debería estar pensando
sobre cosas que oí en alguna fiesta,
sobre un auto extraordinario,

o noticias del sábado en la noche,
mas la verdad, simplemente estoy consciente,
soy un animal en piyama,

sintiendo la pálida humedad
de la noche y céfiros ligeros
que agitan la copa de las frondas.

Mi mascota me ha seguido
y se mantiene un poco adelantada,
alzada la nariz como inhalando

las altas flores blancas,
visibles esta noche en el jardín brumoso,
y algo más hay que yo quería decir a ustedes,

algo acerca de la luz naranja y tibia
en las ventanas de la casa,
pero ahora me pregunto si acaso me estarán oyendo

y por qué me molesto en decir estas cosas
que jamás harán la diferencia,
copos de ceniza, briznas de hielo.

Pero esto es cuanto deseo:
decir a ustedes que en el bosque
llamaban unos pocos pájaros nocturnos,

el pasto era frío y húmedo en mis pies descalzos,
y que en algún punto, la luna,
mirando como lo alto de la frente

famosa de Shakespeare,
apareció muy inesperadamente,
iluminando una banda nómada de nubes.


(Nine horses, 2002. Traducción de Agustín García Delgado)





Incluyo esta traducción sin fines de lucro. Si el autor u otra persona juzga vulnerados sus intereses, basta un aviso y lo retiro de mi página.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Agustín, me gustaría que pusieras el original en inglés y la traducción realizada. Algo se puede aprender de esta experiencia. Muchas gracias por compartir. José Luis Domínguez.

Agustín García dijo...

De acuerdo, José Luis. Pronto transcribiré el original aquí mismo.