martes, 28 de junio de 2016

Comparto este nuevo poemita, a propósito de los actuales calorones.

Sol de puntas amarillas

Apenas el verano acaba
de enterrar su cuña ardiente,
comienza la vida a fatigarse.

Apenas alcanza la canícula su más quemante furia
y los cuerpos de la flora y de la fauna
oscuramente verdecen y se tuestan
cuando ya en las puntas de árboles y pastos
asoma el amarillo de la muerte.

En pleno hervor de agosto,
los anuncios que el otoño va dejando
de que pronto lo vivo se marchita
nos hablan del ciclo estacional:

escalera en caracol donde bajamos
entendemos y apreciamos
la breve animación de los vigores.

Toda floración y frutecido anhelo
al fragor del veraniego sol es un intento
inútil, renovado, por quedarnos
a pesar de las puntas amarillas
que decoran la existencia.

Para qué pues, año con año,
los deseos y las hojas
regresan a buscar lo verde
tan precario.


1 comentario:

Anónimo dijo...

El poema me parece muy nostálgico, su tono se mantiene de principio a fin. Quizá deja un sabor nihilista. Me parece un buen texto cargado de elementos simbólicos.