martes, 12 de julio de 2011

Maldición de la electrónica

Reúno mi cell-phone, el inalámbrico, el beeper
—todo junto a la pc, encendida previamente.
No acceso a la internet, para evitar la tentación de los e-mails,
facebook, blogs.
Me aseguro de apagar la tv y no encender la radio;
ni siquiera puse un cd para el fondo musical.
La electrónica roba tiempo a la vida,
roba mis impulsos afectivos... de eso intento escribir, plantado frente a la pantalla, cercanos los aparatos que pudieran distraerme, y comienzo:
poner la mente en blanco, el primer paso
(bueno, antes puse la hoja en blanco, abierto el programa MS Word
frente a mi mente, ésa sí en blanco, y mis ojos, ahora cautivos del brillo atontador, de estos colores que hacen olvidar las previas intenciones).
Ahora sí: poner la mente en blanco,
aunque, claro, atento al timbre de los teléfonos:
Maldita sea la electrónica, ésta que ahora uso
para maldecirla,
porque una hora de tv me roba 100 páginas de buena lectura;
porque oír un cd me quita el tiempo de aprender un instrumento musical
o acudir a un concierto filarmónico.
Maldito sea todo lo electrónico
porque ya no sé escribir (de practicar no hay ocasión)
y pergeño involuntarias, nada eufónicas rimas,
viciosas repeticiones;
maldita sea la electrónica porque, mientras espero que se “descargue” cualquier página web, hay un amigo a quien no busco, personalmente, en su casa;
maldito sea el encierro a que me condena la electrónica porque el tiempo que me roba es tiempo en que me pierdo de un abrazo,
una muestra cálida de amistad o ardiente euforia,
una conversación de las que dejan el ánimo exaltado y revelan el ingente valor de los amigos.
Maldita la electrónica
pues destruye el amor por la belleza del trazo caligráfico.
Maldita sea, también, porque tengo que hacer “save” y luego “print” si quiero preservar esto que aquí digo
y debo enviar un “forward” a todos mis “contactos”,
“postear” en el blog estas rápidas torpezas
donde maldigo, contradiciéndome un poco,
a toda la electrónica.

4 comentarios:

Juan Carlos Esquivel Soto dijo...

Buen día, Agustín. me gustó este texto. cade vez más nos vemos inmersos en una tecnología de la cual a veces renegamos, pero que a la vez nos parece útil. Es paradójico observar cómo la tecnología de la comunicación, ideada para unir a la gente, en realidad la aísla.
Saludos y nos vemos el sábado.
Juan Carlos

Norma Pinal dijo...

Agustin, me gusto el poema, tiene ritmo, muy real y acorde con estos tiempos. Y sobretodo el sarcasmo de escribirlo en tu PC, publicarlo en tu blog y publicitarlo en el FB. Saludos y abrazos.

Agustín García dijo...

Gracias a ambos. Han visto lo mismo que yo, y con mayor agudeza.

Mich dijo...

¡Rayos!
Me pierdo tanto que no había revisado su blog (electrónico) desde hace ya un buen rato.